viernes, 28 de septiembre de 2012

Manifestación de los estereotipos en los medios de comunicación


Bibliografía General


ALDANA, Susana. Et al. (2000) Construyendo: Historia espacio ciudadanía.

ARDITO, W. (2010) La Experiencia de la Mesa contra el Racismo. Recuperado el 24 de septiembre de 2012, de: http://www.up.edu.pe/ciup/SiteAssets/Lists/JER_Jerarquia/EditForm/ARDITO.pdf

ARDITO, W. (2012) ¿Cómo enfrentar el racismo en el Perú?. Revista Ideele.  Recuperado el 24 de septiembre de 2012, de http://www.revistaideele.com/node/1049

COTLER, Julio (1994) Política y sociedad en el Perú: Cambios y continuidades. Lima: IEP

CALLIRGOS, Juan Carlos (1993) El racismo: La cuestión del otro (y de uno) Lima: DESCO 

GUERRA, Margarita (1994) Historia General del Perú: La república

HARRIS, Marvin (1987) El materialismo cultural. Alianza Editorial

KLAREN, Peter (2004) Nación y Sociedad en la historia del Perú.


PANFICHI, Aldo y PORTOCARRERO Felipe (2004) Mundos interiores: Lima 1850-1950. Lima – Centro de Investigación de la Universidad del Pacifico

PORTOCARRERO, Gonzalo (2006) Hacia una comprensión del racismo. Cultura Política

PORTOCARRERO, Gonzalo (2007) Racismo y mestizaje y otros ensayos. Lima: Congreso de la República del Perú.


Otras páginas web:


Lo cholo en el Perú en relación con la antropología


El racismo es una ideología  que establece una jerarquía entre razas y defiende la superioridad de una frente a las demás. Así mismo, la discriminación racial es el acto de rechazo y desprecio hacia personas pertenecientes a una raza o etnia distinta de la propia. En los siguientes párrafos trataremos de explicar la discriminación racial en base a la teoría de Marvin Harris: el materialismo cultural. El materialismo cultural consiste en que las creencias, ideologías y paradigmas de una sociedad tienen una base material, es decir, que una sociedad se construye y organiza en base a las condiciones materiales del lugar donde se establece. De esta manera, y en base al modelo empleado por Marvin Harris (infraestructura, estructura y superestructura), trataremos de explicar las ideologías que se generaron a causas materiales.
En el caso de la discriminación racial en el Perú, Gonzalo Portocarrero, distingue tres etapas importantes.

La primera etapa corresponde a la época de la colonia donde la discriminación racial tiene como fundamento una ideología religiosa. Para los españoles, los indígenas eran seres sin alma, con lo cual ellos estaban en  la obligación, como seres civilizados, de evangelizarlos. La segunda etapa corresponde a la etapa del racismo científico durante la república aristocrática. La ideología existente se caracterizaba por la creencia de que las razas son grupos humanos que comparten  un patrimonio genético que define sus capacidades intelectuales y morales. La raza superior es la blanca, viene después la amarilla, luego la negra o la indígena. Ambas ideologías, la religiosa como la científica, pertenecen a la superestructura, bajo el modelo aplicado por Harris. Según Harris en base a las condiciones materiales (infraestructura), la sociedad se organiza (estructura) y luego le dan sentido mediante las creencias (superestructura). En el caso del Perú, lo que atrajo a los españoles durante la época colonial fue el oro y las riquezas que aquí existían (infraestructura). Entonces, es así como la sociedad colonial se organizó creando la ciudad de Lima en la costa del Perú, debido a que el principal transporte y comunicación con España eran las carabelas. Así mismo, se creó las reducciones, que eran pequeños pueblos indígenas que facilitaban la administración y explotación a través del trabajo forzado para el beneficio del gobierno. Estas reducciones se encontraban cerca de los yacimientos de minerales. De esta manera, los españoles organizaron la colonia a partir de la explotación de los recursos como el oro, la plata y el cobre. Por otro lado, surgió el mestizaje debido a la conformación de alianzas entre los españoles y los caciques indígenas. Estas alianzas beneficiaban a ambas partes. Por un lado, en aquella época no había muchas mujeres españolas en el Perú y por el otro, a los indígenas les servía como ascenso social. La forma en cómo se organizaron vendría a ser la estructura en el modelo de Harris. De esta manera, el mestizaje funcionó como un medio de ascenso social, lo cual reforzaba la idea de que los españoles eran superiores, y que a su vez reforzaba la ideología de la religión católica donde ellos venían a instruir a un pueblo inferior. Estas creencias reforzadas por el mestizaje, por la explotación del español contra el indígena son lo que Harris llama superestructura.
Durante la etapa del racismo científico ocurre algo similar. El poder político, económico y social se encuentra en la aristocracia limeña conformada por gente de raza blanca, y la ideología científica surge como respuesta para que el control se siga manteniendo en este mismo grupo. De esta manera, se puede evidenciar cómo en base a las condiciones materiales como el desarrollo de la agroindustria y la minería, se crean organizaciones como el Partido Civil y la oligarquía, entes controladores de la economía y la política del país (estructura), y se generan ideologías racistas para mantener el orden y el sistema establecido.
Sin embargo, hoy en día, el racismo se ha trasladado hacia el ámbito estético, aunque muchas cosas no han cambiado, es más con el surgimiento del capitalismo y el consumismo masivo, las brechas sociales y las desigualdades han seguido creciendo. Hoy en día, el Perú sigue teniendo los recursos mineros, aunque debido a la globalización, el comercio se ha incrementado en una proporción nunca antes vista (infraestructura). En ese sentido, ahora los entes reguladores de la economía son las grandes corporaciones que manejan bancos, empresas y los medios de comunicación (estructura). El sistema capitalista mediante los medios de comunicación masivos y mediante la publicidad nos hacen creer que ciertos aspectos físicos son mejores que otros, donde los rasgos característicos de la raza blanca son preferidos a los de las demás razas, quedando en último lugar de preferencia las características de la raza indígena (superestructura). Hoy en día, los rasgos de la raza blanca son símbolo de bienestar, riqueza y belleza, y en una población donde la minoría es de raza blanca crean una crisis en la identidad y en la autoestima.  

Según Harris: “El racismo resultaba útil también como justificación de las jerarquías de clases y de castas; como explicación de los privilegios, tanto nacionales como de clase, era espléndido. Ayudaba a mantener la esclavitud y la servidumbre, allanaba el camino para el despojo de África y para la atroz matanza de indios americanos y endurecía los nervios de los capitanes de industria cuando bajaban los salarios, alargaban la jornada de trabajo y empleaban a más mujeres y más niños” (Harris, 1987).
Así como señala Harris, en el Perú, el racismo surge como una excusa para el control del poder económico, político y social.

Resolución de la problemática

Como ya hemos visto, por más que algunos actores o protagonistas en esta problemática, estén tratando de solucionarla, como por ejemplo promulgando leyes o haciendo algunas campañas publicitarias contra el racismo, la base de la sociedad está fundamentada en desigualdades, y mientras éstas sigan existiendo, y el problema de diferenciación y discriminación se encuentre tan enraizado e interiorizado por cada uno de nosotros, será difícil poder solucionar de manera definitiva el problema de la discriminación.

Podríamos decir que el hecho que el Estado promulgue nuevas leyes, que el que una parte de la población realice huelgas o manifestaciones para que no los marginen, o el que las grandes empresas y marcas realicen campañas de publicidad con un mensaje antiracista, son medidas que lo único que hacen es "tapar" el problema, y que algunas personas piensen que se está combatiendo dicha problemática; pero la verdad es que esto debe ser atacado de raíz y si no se toman medidas más drásticas, el problema de la discriminación no podrá ser eliminado de nuestra sociedad, y el Perú de mantendrá fragmentado.

Riesgos y amenazas para la sociedad


La discriminación racial es un tema que afecta a diario al Perú. No es extraño que durante un día común se escuchen o surjan expresiones referentes al color de la piel o al lugar de procedencia, con las que se buscan insultar y menospreciar a un individuo. El problema de esta situación es que se está convirtiendo en un atentado a la unidad nacional, la discriminación racial está evitando que se produzca una cohesión social; en lugar de esto, se tiene una sociedad en donde no se respetan y no se tienen en cuenta los derechos, pensamientos y creencias de los otros. Todo esto va arrastrando consigo una serie de riesgos y amenazas que de a poco irán transformando a la sociedad pero esta transformación no será de manera positiva, más bien se consolidará como una sociedad segmentada y violenta, a nivel multidireccional.

Algunos de los riesgos y amenazas que acechan al Perú son, en primer lugar, la aceptación del racismo como un elemento de orden natural. Esto significa que las personas deben saber desde muy temprana edad que van a ser discriminadas o que deben discriminar, porque esto no es un hecho que se experimenta al salir a la calle nomas, esto es enseñado desde la casa, colegio, y entorno más cercano. El hecho, es que las personas cada vez están más predispuestas cuando se trata de encontrarse con el otro. Es en este momento en el que surge el mapeo, en donde se toman referencias de lo vivido o lo aprendido por terceros y se juzga en base a esto, tal es el caso de : “Como es negro, sabe bailar”, “Como es de la sierra, es sucio”, “Como es blanco, maltrata”. Es así como, anteriormente, se mencionó la discriminación racial multidireccional, porque no solo aquella persona de rasgos anglosajones discrimina. Las mismas personas que, en alguna ocasión, se han sentido discriminados, también lo hacen, ya sea con “los blancos” o con los “más oscuros que ellos” porque se ha convertido en una ley natural, siempre va a haber alguien más blanco y alguien más oscuro que uno. Pero este problema de aceptación de la discriminación no solo se genera por las creencias y costumbres de la población, también el Estado juega un papel importante, pues no existen leyes efectivas en contra de este problema y las instancias que existen como la defensoría del pueblo, no pueden solucionar un problema de tal dimensión. Y, por otro lado, muchas de las decisiones tomadas, o no benefician a esta población, generalmente discriminada, o simplemente no se tiene en cuenta para cierta determinación.

En segundo lugar, está la pérdida de la identidad cultural, lo cual significa que las personas para evitar ser víctimas de la discriminación racial, buscan asemejarse a aquellos que “no son discriminados” o mejor dicho, a aquellos que discriminan. Esto lo hacen buscando una mejor posición económica, una mejor ubicación geográfica y adoptando costumbres occidentales que difieren de las propias. Este último, es bastante importante, porque se genera un colapso en las tradiciones, pues se estancan y ya no hay qué trasmitir, además de “el estilo de vida ideal”, el cual exime de sus características a lo típico y tradicional para darle mayor espacio a lo “extranjero”. Es así como muchos jóvenes de diferentes provincias han abandonado su territorio buscando el progreso, pues saben que estando en ciertas regiones solo van a ser parte del olvido y la indiferencia colectiva. El problema surge cuando esta gente, realmente abandona todo lo que tiene que ver con su herencia, pues se dan cuenta que al llegar a Lima y traer consigo sus costumbres solo será motivo de rechazo y discriminación, es así como a modo de defensa incorporan costumbres y creencias nuevas.

En tercer lugar, otro riesgo que se vive actualmente pero que no es tan visible es la discriminación multidireccional. Generalmente, se ha establecido que el blanco discrimina al negro pero se ha dejado de lado que esta discriminación también ha causado más discriminación. Esta exclusión a causa de la raza ha generado en diferentes etnias sentimientos como el rencor, el resentimiento, el menosprecio por el otro y sí mismo, originando un racismo hacia aquellas personas de tez blanca, quienes también han sido víctimas de agresiones verbales por parte de la población de tez oscura. Todo esto ha llevado a una situación violenta en donde no solo los adultos son los protagonistas sino también los niños. Esto se puede observar en los colegios en donde ha incrementado el bulling, situación en la que se molesta a alguien, ya sea burlándose de sus características propias, y es allí donde entra a jugar un papel importante la raza. Por otro lado, se puede observar otros tipos de maltrato como el verbal, el psicológico, el abuso de poder, la violencia por defensa y finalmente, aún más grave, la muerte.

Finalmente, la discriminación racial se ha convertido en uno de los principales motivos de una segmentación jerarquizada, en donde según sea el color de la piel, el sujeto cuenta con ciertas ventajas o desventajas. Esto se puede observar cuando se va a postular para una vacante en alguna empresa; para empezar, se debe tener “buena presencia” y mejor aún si es de “apellido”. Las personas que cuentan con estas características, desplazarán a aquellas personas que, puedan ser aptas para la función a desempeñar, pero por no contar con lo requerido deberán seguir buscando otro puesto de trabajo.

En conclusión, los riesgos y amenazas que representa la discriminación racial son situaciones que ya se viven en el Perú. Nada de lo descrito anteriormente es una situación ajena a lo que se puede observar en el día a día. Es necesario que se implementen leyes que castiguen tanto la discriminación racial, como cualquier otro tipo de discriminación pues, esto atenta contra el libre desarrollo del ser humano.

Cronología

El racismo no es un tema reciente, el racismo como lo conocemos hoy tiene como origen la llegada de los españoles. Los españoles tenían aires de superioridad frente a los indígenas; esto se muestra claramente en la visión que los españoles tienen de los indígenas peruanos. Son demasiado bajos en la escala de la humanidad, por su estado y naturaleza más aptos para el trabajo físico que para gobernar. El sistema español dividió la sociedad entre república de Indios y Españoles. Esta era una división inflexible, pero fue desapareciendo cuando aparecieron los mestizos y otras mezclas raciales. 

Muchas veces tocar el tema del racismo es irrelevante, puesto que se supone que en nuestros tiempos existe la igualdad de razas y los derechos humanos; sin embargo, es común en nuestros medios observar una gran variedad de conductas racistas, desde las menos obvias hasta las más notorias y vergonzosas. Más que negar lo que es evidente, es mejor confrontar el presente, para ver cuánto se diferencian nuestras concepciones de aquellas de los que nos precedieron, y cuánto aún pueden reflejarse en ellas. 

Por esta razón, es importante conocer cómo fue el proceso en el que se dio inicio a este tipo de conductas. El racismo es fruto de la conocida frase “Divide y vencerás” puesto que para mantener el orden colonial se necesitaba crear desorden entre los conquistados. Lamentablemente, a causa de la ineptitud de las élites posteriores, no se ha llegado a conciliar una unión étnica entre los propios peruanos. 

Entonces, las conductas racistas son un fruto amargo que aún permanece desde la colonia hasta la actualidad y hasta que los propios peruanos no se reconcilien consigo mismos y los demás será imposible dar inicio a una comunidad libre de racismo, será imposible lograr algo y ser reconocidos como país. 

Remontémonos a la república aristocrática, donde estuvimos gobernados y dominados por la oligarquía. Este era un grupo reducido de personas que debían contar con características como ser de piel blanca, tener dinero, pertenecer a familias importantes y poderosas quienes además, debían estar vinculados a los sectores productivos más importantes del país. Cabe resaltar, que fue la época más excluyente. Por otro lado, estaba una clase marginada, donde se encontraba el grueso de la población.

De igual manera, se sigue viendo esta clara distinción entre ambos bandos, por así decirlo, a lo largo de la historia, hasta los tiempos actuales.

Actores y protagonistas en juego


Actualmente, existe el sentido común en el Perú que “todos somos mestizos”, y esta categoría es empleada como elemento para encubrir las diferencias que existen entre los peruanos, evitándose así las cargas valorativas negativas que tienen expresiones cotidianas como cholo, blanco o negro. Pero la verdad es que la mayoría de los peruanos nos hacemos de la vista gorda en cuanto a nuestra propia apariencia, no estamos acostumbrados a mirarnos en el espejo; esto explica por qué es que "choleamos" tanto y por qué olvidamos que todos los nacidos en este territorio, tenemos en nuestros genes la raza indígena, a la cual desprestigiamos tanto en nuestra manera de hablar y actuar.
El racismo siempre ha existido, existe y existirá en el mundo; ya sea que se presente de manera burda y evidente como el Apatheid o de manera sutil y desgarradora como en los países más desarrollados. En el caso peruano, creo que es un racismo que se ve en todas partes, a cada momento y, sobre todo, a un nivel inconsciente. Es decir, todos reproducimos rasgos racistas sin ni siquiera darnos cuenta, que es lo que resulta más triste. Esto ocurre con los apodos, con la necesidad de remarcar el rasgo étnico del otro, hasta hacer que su sobrenombre sea la marca de su identidad, y ya no el nombre oficial en su DNI. Así, chino, cholo, negro, moreno, gringo, zambo, mulato, y un sinfín de otros apodos más, forman parte de esa fauna cotidiana en la cual todos nosotros nos desenvolvemos desde pequeños. ¿Ese tipo de apodos son reprobables? Ante esta difícil pregunta, uno se cuestiona, y se pone a pensar acerca del apodo propio. Pero a estas alturas de la vida, nos damos cuenta que nos identificamos con el apodo, sentimos que el apodo reconstruye nuestra identidad. Claro, todo apodo tiene su doble filo, Chino, Cholo o Negro tiene un doble significado. Puede ser coloquial y afectuoso, y quizá con el diminutivo añadido: chinito. Así suena “bonito”, pero bien en el fondo de ese cariño, hay su distinción, hay su diferencia, hay una ofensa escondida. El lado opuesto es el “chino” dicho como insulto, como denigración, como estigmatización. La diferencia es que la primera encubre una carga racista casi invisible, con ese diminutivo –ito, el racismo muestra su lado amable, su aspecto lindo. El problema es que se cae en la generalización, en la pérdida de individualidad, en pensar que todas las personas con los ojos jalados son chinos, y no vale diferenciación de por medio; al final, son la masa de “chinos” (claro, si todos son igualitos), como las masas de cholos, negros o gringos.

Como ya mencionamos, todos somos actores del racismo, pero podemos referirnos específicamente a algunos. Como por ejemplo, uno de los principales actores cuando nos referimos al racismo en el Perú, es el Estado; esto se debe a que es esta entidad la que debe velar por el bienestar de sus pobladores. Así mismo, también tiene la obligación de proteger los derechos de los ciudadanos de otros países que vivan dentro de sus territorio; por ello, ante cualquier estrategia que se adopte frente al racismo, el Estado tiene un papel protagónico. Tiene la obligación de:
·  Promulgar leyes que prohíban la discriminación racial.
·  Establecer los mecanismos propicios que estimulen la vigilancia sobre la incidencia del racismo y la discriminación racial dentro de instituciones y sociedades.
·  Condenar públicamente a las instituciones que incurran en dicho delito.
·  Asegurar que se sancionen a las instituciones públicas y a los funcionarios del Estado que niegan por motivos raciales la impartición de justicia.

Los empleados domésticos también son altamente perjudicados cuando hablamos del racismo. Estas personas que mientras nosotros viajamos, nos divertimos, salimos a comer o lo que sea que hagamos para pasar el tiempo, se dedican a cuidar nuestras casas y a nuestros animales, incluso a nuestros seres queridos, no son tratadas con el debido cariño y respeto que se merecen. No cometamos el error de maltratar y despreciar a quien en muchísimos casos, no ha tenido las mismas oportunidades que nosotros, y por ello no tenga nuestras mismas creencias o nuestra misma cultura; lo cual no significa que sea inferior a nosotros. La educación nuestra, tiene tanto que ver, como la mirada frente al espejo, de la que hablamos al principio. Debemos aprender a respetar y tratar con cariño al empleado del hogar, al portero que nos recibe todas las mañanas, al que limpia el carro a la vuelta de la esquina donde compramos, o a cualquier persona que se nos cruce en la vida.

Si bien la Confederación Nacional Agraria (CNA) y la Confederación Campesina del Perú (CCP) no han abordado temas como el racismo, la discriminación o la identidad indígena, no han abordado el tema del racismo directamente sino más bien el de la tierra y el territorio, esto se debe a que algunos dirigentes todavía no tienen claro el problema del racismo ni aún como racismo ambiental. Pero en cuanto a las organizaciones afroperuanas, si bien son mucho más conscientes del racismo que sufren, son también muy débiles, en parte porque muchos de sus integrantes padecen limitaciones económicas, lo cual genera que tengan dificultades para dedicar parte de su tiempo al activismo. Todavía, dentro de la población afroperuana existen serias carencias educativas, el número de profesionales es reducido y no todos desean involucrarse en acciones antirracistas.

Por ello, en agosto del 2004 surgió la Mesa contra el Racismo desde la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, que asumió como tarea una Campaña Nacional contra el racismo. Esta agrupaba a representantes de organismos de derechos humanos y a una docena de voluntarios, en su mayor parte jóvenes, que se reunían semanalmente para discutir cómo enfrentar la problemática contra el racismo.
En los primeros años, las actividades eran planificadas y desarrolladas de manera participativa, sin que los representantes de las instituciones buscaran imponer una decisión o una expresión determinada, sino más bien procuraban generar consensos sobre determinados temas.
Dentro de la Mesa contra el Racismo laboraban personas de ascendencia europea, mestiza, andina y africana. Esta diversidad era muy importante, pues guardaba relación con el enfoque de la Mesa: se rechazaba el racismo, no se planteaban las reivindicaciones de un determinado grupo étnico. Todos los participantes del grupo habían sufrido racismo en circunstancias muy diversas y querían evidenciar y enfrentar este problema.
A partir del año 2007 se conformaron otras Mesas en Sullana, Chiclayo, Ayacucho, Abancay, Iquitos, Junín, Chimbote, Cusco, Sicuani y Arequipa, que fueron financiadas por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos dentro de un proyecto que dirigió la Unión Europea. Normalmente, eran Mesas dirigidas por el integrante de ONG que era integrante de la Coordinadora, que recibía un sueldo por esta labor. Las actividades de cada Mesa eran distintas, según el contexto cultural y la problemática de cada zona.
A través del acceso a una invitación del congresista Jacques Rodrich, interesado por el tema y, tras una reunión con sus asesores, finalmente se logró que se modificara el artículo del Código Penal con el texto actual, que es mucho más preciso y tiene penas más severas.
A partir del año 2008, las Mesas contra el Racismo comenzaron a promover Ordenanzas contra la discriminación, es decir normas que implicaran el compromiso de los gobiernos municipales y regionales en contra de la discriminación.
Otra institución cuyo rol ha sido muy importante fue INDECOPI. Se han desarrollado muchas acciones de manera conjunta que llegaron a las severas sanciones a los locales racistas. Los funcionarios de INDECOPI también han participado en numerosos talleres y conversatorios organizados por la Mesa. Sin embargo, también existen funcionarios que dan una atención sumamente formal a las víctimas y que, inclusive, sospechan que presentan denuncias falsas, sin mayor fundamento.
Dentro del Poder Ejecutivo, el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES) exhibe una mayor sensibilidad al respecto, pronunciándose sobre la situación de las trabajadoras del hogar y las agencias funerarias que colocan a afroperuanos como cargadores en los entierros de lujo.
Otras alianzas importantes se han manifestado con las municipalidades provinciales y distritales y los gobiernos regionales. Mientras algunas Municipalidades se limitaron a aprobar Ordenanzas contra la discriminación, como un acto meramente formal, otras promovieron la capacitación de sus funcionarios (Abancay, Huamanga, Jesús Nazareno, San Juan Bautista, Andahuaylas, Huancayo, Miraflores), así como los Gobiernos Regionales de Ayacucho y Apurímac.
Se logró también que el Ministerio de Educación aceptara incluir dentro de los materiales de tutoría una sección correspondiente a la discriminación preparada por una integrante de la Mesa contra el Racismo. Se planteó a la Presidencia del Consejo de Ministros, la posibilidad de impulsar políticas públicas contra la discriminación.
Finalmente, debe destacarse que desde hace poco más de un año existe en Lima el Museo Nacional Afroperuano, donde se estudia la historia de la esclavitud y rescatan los aportes afroperuanos a la cultura nacional, en aspectos como la comida y la música. Se trata de una institución estatal, que pertenece al Congreso de la República y logra que pueda visualizarse los aportes a la cultura nacional de un importante componente de la población peruana que ha quedado invisibilizado. El Museo no desea centrarse solamente en un enfoque histórico, sino que busca proyectarse a la comunidad. Posiblemente, de existir todavía la Mesa, se habría formado una alianza estratégica.
La discriminación nos es familiar. Nuestro pasado afecta directamente a los jóvenes: afianza la inclusión de algunos, y crea el autorechazo en otros -“son frecuentes prácticas el teñirse el pelo en las mujeres y raparse el cabello en los varones, ambos ocultan así el carácter lacio, propio de la raza andina” (Ardito 2005:42).
Por otro lado, el Pueblo Peruano es un pueblo que no supera su condición de migrante, con los perjuicios atávicos de origen, vemos como otros importantes actores entran en juego. Los medios sociales, los medios de comunicación masifican el racismo, los canales con programas que realizan en Lima, la gran mayoría son series racistas, que tienen ese fondo como “La Paisana Jacinta” o “Al Fondo hay Sitio”, y los programas “Chistosos”, que no valen la pena ya mencionar, porque realmente causan pena, lástima de los mismos actores que se denigran haciendo papeles que terminan siendo papelones, estos medios masifican el racismo.
  

jueves, 27 de septiembre de 2012

Discriminación racial: lo cholo en el Perú


La discriminación racial es la práctica social del racismo. Como racismo podemos entender la creencia que una raza es superior a otraLa discriminación es uno de los problemas más graves que afecta a la sociedad, pues segmenta la sociedad. Actualmente, la discriminación racial en el Perú está tan interiorizada en nosotros, que hay personas que dicen que en el Perú no hay discriminación.
Si bien ahora hay leyes que castigan las prácticas discriminatorias, sigue habiendo discriminación. Además, se supone que ahora todos tenemos los mismos derechos pero, ¿realmente es así? El racismo se manifiesta en distintas situaciones, por ejemplo, cuando un local se reserva el derecho de admisión, en los programas de televisión y especialmente, en la publicidad. La publicidad está dirigida a los hábitos europeos, y se muestran personas con rasgos europeos. Además, hay una tendencia en los medios de comunicación a mostrarnos lo blanco como lo mejor y a lo que todos aspiramos. Sin embargo, la discriminación no va en un solo en un sentido, es multidireccional.
El racismo solo nos separa e impide el desarrollo de nuestro país. Todos somos peruanos, y debemos sentirnos identificados por lo que realmente es serlo.

Desde la llegada de los españoles se le ha visto a los indios como seres inferiores destinados a brindar mano de obra. Es así que podemos ver citas como la siguiente; “Así el indígena sólo habla quechua o aimara, siempre se encuentra vinculado a las áreas rurales, tiene un estilo de consumo caracterizado por su reducida vinculación con el mercado, siempre es pastor o agricultor. Es decir, ocupa las posiciones de menor prestigio social”.
Esto demuestra que el peruano, y el "cholo", constituye un estereotipo, el cual tiene una connotación negativa, y es que somos los mismos peruanos quienes reforzamos esto.

Es  importante tener presente que el racismo permanece en nuestro país. Si bien ahora hay instituciones que están en contra del racismo y este ha ido disminuyendo, no se puede negar que  el Perú sigue siendo un país racista. 

Descripción de los integrantes

Jessica:
Me llamo Jessica Vílchez Vivanco, soy la menor de 3 hermanas por parte de papá y mamá, con las cuales me llevo bastante bien; y por parte de papá tengo 3 hermanos, dos mujeres y un hombre, con los cuales no tengo mayor relación. Salí del colegio Villa Cáritas, al mismo al cual asistí durante toda mi vida, en el año 2008 e ingresé a la Universidad de Piura, Sede en Lima, a estudiar Administración. Luego de dos años me di cuenta que no era lo mío y me cambie a la UPC a estudiar Psicología, pienso especializarme en psicología clínica para niños y adolescentes.

Me gustan los animales, los deportes, leer, pasar tiempo con mi familia, mis amigos y mi enamorado. Me considero una persona bastante ordenada y organizada, me gusta cumplir siempre con mis obligaciones, tanto en mi casa como en la universidad, soy perfeccionista y perseverante; por otro lado, considero que debo trabajar en controlar mi carácter ya que suelo malhumorarme bastante rápido, soy impaciente y me dejo vencer por el estrés con facilidad. 

Juliana:
Mi nombre es Juliana Gabriela López Acosta, nací el 14 de julio de 1990 en Bogotá, Colombia. Soy la mayor de tres hermanas, y además, tengo un hermano mayor por parte de papá. A los 16 años me mudé a Lima, Perú con mi familia – excepto mi hermano- debido al trabajo de mi papá. Terminé el colegio en el Sarmiento en el 2007. En el 2008 ingresé a la UPC a Publicidad y Comunicación, y en el 2010 me cambié a Piscología. En el 2011 viajé los primeros 6 meses a Colombia y en junio regresé a Perú para continuar mi carrera. Me gustan los gatos y los osos pandas. A diferencia de muchas personas, mis sueños sólo se relacionan con el aspecto profesional. Me gusta compartir tiempo con mi familia, son lo más importante para mí y luego les sigue mi carrera.
Soy una persona responsable, me gusta estudiar, me gusta leer. Creo en el respeto al tiempo (puntualidad). Soy leal, sincera, trato de ser consecuente con mis creencias. Valoro la palabra en todas sus modalidades. A veces puedo ser caprichosa, intolerante. Cuando no salen las cosas como quiero me molesto pero igual busco la manera de lograr cumplir el objetivo. Soy bastante obstinada con lo que quiero. No me gusta que me presionen.
Con mi hermanas trato de ser la mejor hermana y darles el mejor ejemplo. Más que considerarme su “hermana”, busco que ellas me vean más como una amiga y puedo decir que lo he logrado. Me preocupan mucho varios temas sociales, me indigna el trabajo infantil y el maltrato laboral en cualquier ámbito. Me gusta cuestionarme y comentar a la gente varias situaciones que me resultan un poco inquietantes.
Últimamente, me encuentro en un búsqueda de alguna creencia o algo que me ayude a reforzar mi espiritualidad. 

Luis:
Me llamo Luis Arakaki Hirano, pero mis amigos cercanos y familiares me llaman Seiji, que es mi nombre en japonés. Nací en Lima el 4 de setiembre de 1987, pero tengo ascendencia japonesa. Estudié inicial, primaria y secundaria en instituciones peruano-japonés. De esta manera, puedo decir que me siento identificado, tanto con la cultura japonesa como con la peruana. Luego de terminar el colegio, ingresé a la universidad a la carrera de ingeniería de sistemas, aunque sólo estuve 3 ciclos. Después, me cambié a la carrera de administración en la cual me mantuve por 5 ciclos antes de dejarlo también. La verdad es que sólo estudiaba por satisfacer los deseos de mis padres, lo único que me gustaba y me interesaba era el fútbol, por lo que pasaba más tiempo entrenando que en clases. Al final decidí conversarlo con mis padres y ellos me dieron un tiempo determinado para poder lograr mis sueños, luego de cumplido ese tiempo debía regresar a estudiar. Lamentablemente, no pude concretar mis sueños por diversos motivos. Por otro lado, mientras entrenaba también trabajaba como asistente técnico de un equipo de fútbol de jóvenes de 15 años aproximadamente. A partir de la experiencia de enseñar a adolescentes decidí estudiar psicología, ya que muchos de ellos tenían muchos problemas, y en ese momento no contaba más que con el deporte para poder ayudarlos. Hace unos meses atrás estuve leyendo una entrevista a una analista. En aquella entrevista, le preguntaron cómo había decidido ser analista, a lo que ella respondió que ella nunca escogió esa carrera sino que la carrera la escogió a ella. Cuando leí la entrevista me sentí identificado porque nunca me imaginé que iba a terminar escogiendo psicología como carrera, y siento que fue la vida la que en gran medida condiciono mi decisión. Hoy en día puedo decir que no me equivoqué en esta ocasión, sin embargo no me arrepiento de haber “desperdiciado”  tanto tiempo, ya que todo lo que viví conllevó a formarme como psicólogo. En la ideología Hindú existe un principio que dice “lo que sucede es la única cosa que podría haber sucedido”, y estoy totalmente de acuerdo, para mí los hubiera no existen.
En cuanto al tema de este blog, la discriminación racial, tengo que decir que gracias al fútbol pude conocer diferentes realidades, creencias, costumbres, etc., y esto me dio la posibilidad de conocer a grandes personas que, a pesar que podríamos venir de diferentes realidades, compartíamos muchas cosas (alegrías, sueños, tristezas, penas). Creo que si bien decir que todos somos iguales sería mentir, bajo todas las diferencias que podamos tener, siempre existe la posibilidad de encontrarse con el otro, y en ese encuentro, también encontrarse con uno mismo (en el otro).

Talia:
Mi nombre es Talia Bazo Rubini y nací el año 1992 en Lima Perú. Soy hija de José Bazo y Sandra Rubini. En este momento ellos están separados y yo vivo en Chacarilla con mi mamá y mis abuelos de parte de mamá. Tengo una hermana 1 año menor que yo y se llama Kiara. Estuve en el Colegio Trener de Monterrico y actualmente estudio psicología en la UPC. Soy una persona tranquila, me gusta ver películas, conocer cosas nuevas, viajar (aunque no lo hago mucho), soy tímida y no me gusta estar con mucha gente en el mismo lugar.

Ximena:
Mi nombre es Ximena Unzueta Callirgos, soy la segunda de tres hermanos. Actualmente vivo con mi abuela, mi mamá y mis hermanos, y mantengo una buena relación con mi papá. Estudio psicología en la UPC y estoy en quinto ciclo. Además de la universidad realizo diferentes actividades. Por un lado soy líder junto a otros tres jóvenes, de una comunidad parroquial. Además doy clases particulares de matemática e inglés. Como se puede ver, me gusta  ocupar mi tiempo en diferentes actividades y me gusta ser productiva. 

Soy una personas responsables y organizada, lo cual me ayuda a cumplir con todas las actividades con las que me comprometo, por más que muchas veces quiera tirar la toalla, pero mi perseverancia y mis ganas de salir adelante y no fallar, hacen que no me rinda. Últimamente me he vuelto una persona bastante familiar, debido a ciertos acontecimientos, lo cual me gusta porque somos una familia grande y siempre es bueno estar rodeado de personas que te quieren. También tengo diferentes actividades que me gusta realizar en mi tiempo libre, el cual ahora no es mucho, por lo que a veces tengo que dejarlas en un segundo plano; me encanta bailar y salir con mis amigos y disfrutar de la vida. Me encanta comer y hacer postres, los brownies de chocolate me salen muy bien y me encanta cocinarlos para mis amigos.
Al mismo tiempo, soy una persona que se estresa muy rápido, y tiene un carácter bastante fuerte y difícil, y me cuesta controlarme. Soy bastante impulsiva y agresiva, me gusta tener el control de las cosas por lo que soy bastante exigente conmigo misma y con los demás. Sin embargo siempre estoy trabajando en mis aspectos negativos para crecer como persona.