El racismo no es un tema reciente, el racismo como lo conocemos hoy tiene como origen la llegada de los españoles. Los españoles tenían aires de superioridad frente a los indígenas; esto se muestra claramente en la visión que los españoles tienen de los indígenas peruanos. Son demasiado bajos en la escala de la humanidad, por su estado y naturaleza más aptos para el trabajo físico que para gobernar. El sistema español dividió la sociedad entre república de Indios y Españoles. Esta era una división inflexible, pero fue desapareciendo cuando aparecieron los mestizos y otras mezclas raciales.
Muchas veces tocar el tema del racismo es irrelevante, puesto que se supone que en nuestros tiempos existe la igualdad de razas y los derechos humanos; sin embargo, es común en nuestros medios observar una gran variedad de conductas racistas, desde las menos obvias hasta las más notorias y vergonzosas. Más que negar lo que es evidente, es mejor confrontar el presente, para ver cuánto se diferencian nuestras concepciones de aquellas de los que nos precedieron, y cuánto aún pueden reflejarse en ellas.
Por esta razón, es importante conocer cómo fue el proceso en el que se dio inicio a este tipo de conductas. El racismo es fruto de la conocida frase “Divide y vencerás” puesto que para mantener el orden colonial se necesitaba crear desorden entre los conquistados. Lamentablemente, a causa de la ineptitud de las élites posteriores, no se ha llegado a conciliar una unión étnica entre los propios peruanos.
Entonces, las conductas racistas son un fruto amargo que aún permanece desde la colonia hasta la actualidad y hasta que los propios peruanos no se reconcilien consigo mismos y los demás será imposible dar inicio a una comunidad libre de racismo, será imposible lograr algo y ser reconocidos como país.
Remontémonos a la república aristocrática, donde estuvimos gobernados y dominados por la oligarquía. Este era un grupo reducido de personas que debían contar con características como ser de piel blanca, tener dinero, pertenecer a familias importantes y poderosas quienes además, debían estar vinculados a los sectores productivos más importantes del país. Cabe resaltar, que fue la época más excluyente. Por otro lado, estaba una clase marginada, donde se encontraba el grueso de la población.
De igual manera, se sigue viendo esta clara distinción entre ambos bandos, por así decirlo, a lo largo de la historia, hasta los tiempos actuales.
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