La discriminación
racial es un tema que afecta a diario al Perú. No es extraño que durante un día
común se escuchen o surjan expresiones referentes al color de la piel o al
lugar de procedencia, con las que se buscan insultar y menospreciar a un
individuo. El problema de esta situación es que se está convirtiendo en un
atentado a la unidad nacional, la discriminación racial está evitando
que se produzca una cohesión social; en lugar de esto, se tiene una sociedad en
donde no se respetan y no se tienen en cuenta los derechos, pensamientos y
creencias de los otros. Todo esto va
arrastrando consigo una serie de riesgos y amenazas que de a poco irán transformando a la sociedad pero esta transformación no será de manera
positiva, más bien se consolidará como una sociedad segmentada y violenta, a
nivel multidireccional.
Algunos de los
riesgos y amenazas que acechan al Perú son, en primer lugar, la aceptación del
racismo como un elemento de orden natural. Esto significa que las personas
deben saber desde muy temprana edad que van a ser discriminadas o que deben
discriminar, porque esto no es un hecho que se experimenta al salir a la calle nomas, esto es enseñado desde la casa, colegio, y entorno más cercano. El
hecho, es que las personas cada vez están más predispuestas cuando se trata de
encontrarse con el otro. Es en este momento en el que surge el mapeo, en donde
se toman referencias de lo vivido o lo aprendido por terceros y se juzga en
base a esto, tal es el caso de : “Como es negro, sabe bailar”, “Como es de la
sierra, es sucio”, “Como es blanco, maltrata”. Es así como, anteriormente, se
mencionó la discriminación racial multidireccional, porque no solo aquella
persona de rasgos anglosajones discrimina. Las mismas personas que, en alguna
ocasión, se han sentido discriminados, también lo hacen, ya sea con “los
blancos” o con los “más oscuros que ellos” porque se ha convertido en una ley
natural, siempre va a haber alguien más blanco y alguien más oscuro que uno.
Pero este problema de aceptación de la discriminación no solo se genera por las
creencias y costumbres de la población, también el Estado juega un papel importante,
pues no existen leyes efectivas en contra de este problema y las instancias que
existen como la defensoría del pueblo, no pueden solucionar un problema de tal
dimensión. Y, por otro lado, muchas de las decisiones tomadas, o no benefician
a esta población, generalmente discriminada, o simplemente no se tiene en
cuenta para cierta determinación.
En segundo lugar, está
la pérdida de la identidad cultural, lo cual significa que las personas para
evitar ser víctimas de la discriminación racial, buscan asemejarse a aquellos
que “no son discriminados” o mejor dicho, a aquellos que discriminan. Esto lo
hacen buscando una mejor posición económica, una mejor ubicación geográfica y
adoptando costumbres occidentales que difieren de las propias. Este último, es bastante
importante, porque se genera un colapso en las tradiciones, pues se estancan y
ya no hay qué trasmitir, además de “el estilo de vida ideal”, el cual exime de
sus características a lo típico y tradicional para darle mayor espacio a lo
“extranjero”. Es así como muchos jóvenes de diferentes provincias han
abandonado su territorio buscando el progreso, pues saben que estando en ciertas
regiones solo van a ser parte del olvido y la indiferencia colectiva. El
problema surge cuando esta gente, realmente abandona todo lo que tiene que ver
con su herencia, pues se dan cuenta que al llegar a Lima y traer consigo sus
costumbres solo será motivo de rechazo y discriminación, es así como a modo de
defensa incorporan costumbres y creencias nuevas.
En tercer lugar, otro
riesgo que se vive actualmente pero que no es tan visible es la discriminación
multidireccional. Generalmente, se ha establecido que el blanco discrimina al
negro pero se ha dejado de lado que esta discriminación también ha causado más
discriminación. Esta exclusión a causa de la raza ha generado en diferentes
etnias sentimientos como el rencor, el resentimiento, el menosprecio por el otro y sí mismo, originando
un racismo hacia aquellas personas de tez blanca, quienes también han sido víctimas
de agresiones verbales por parte de la población de tez oscura. Todo esto ha
llevado a una situación violenta en donde no solo los adultos son los
protagonistas sino también los niños. Esto se puede observar en los colegios en
donde ha incrementado el bulling, situación en la que se molesta a alguien, ya
sea burlándose de sus características propias, y es allí donde entra a jugar un
papel importante la raza. Por otro lado, se puede observar otros tipos de
maltrato como el verbal, el psicológico, el abuso de poder, la violencia por
defensa y finalmente, aún más grave, la muerte.
Finalmente, la
discriminación racial se ha convertido en uno de los principales motivos de una
segmentación jerarquizada, en donde según sea el color de la piel, el sujeto
cuenta con ciertas ventajas o desventajas. Esto se puede observar cuando se va
a postular para una vacante en alguna empresa; para empezar, se debe tener
“buena presencia” y mejor aún si es de “apellido”. Las personas que cuentan con
estas características, desplazarán a aquellas personas que, puedan ser aptas
para la función a desempeñar, pero por no contar con lo requerido deberán
seguir buscando otro puesto de trabajo.
En conclusión, los
riesgos y amenazas que representa la discriminación racial son situaciones que
ya se viven en el Perú. Nada de lo descrito anteriormente es una situación
ajena a lo que se puede observar en el día a día. Es necesario que se
implementen leyes que castiguen tanto la discriminación racial, como cualquier
otro tipo de discriminación pues, esto atenta contra el libre desarrollo del
ser humano.
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